Internacional


ECONOMÍA

Realidades disimiles

8 Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) se comprometieron a cumplir los países del mundo antes del 2015 con el fin de reducir la tasa de pobreza, desnutrición, mortalidad, SIDA, entre otras metas para mejorar la calidad de vida debido a  la crisis social y económica que presenta el mudo actual. Hoy a sólo 5 años de cumplirse la meta, es hora de realizar un alto en el camino acerca de qué tanto los países realmente se están comprometiendo con el cumplimento de éstas o si son simplemente unas letras en el papel.

América Latina ha sido según analistas económicos y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) quien lleva la bandera en la disminución de pobreza y educación, siendo Brasil y México los países quienes más trabajan para lograr cumplir estas metas que en el 2000 fueron un objetivo clave para quienes en ese entonces eran jefes de estado. Sin embargo,  un informe reciente realizado por la cadena BBC el 7 de enero del presente año la pobreza en México generó en el 2009 más de 24000 mil niños y adolecentes fueron deportados de Estados Unidos por ser menores que trabajaban en dicho país, aumentando esto en el último año el ingreso de remesas al país azteca por parte de estos menores trabajadores; entonces, ¿qué está pasando?.

Igualmente países de ingresos bajos como Haití, Nicaragua, Guatemala, Bolivia, El Salvador y Paraguay no alcanzan a  cumplir ni uno de los objetivos planteados inicialmente, sin dejar a un lado el continente africano. Todo radica en las realidades disímiles que afronta la distribución de riquezas del mundo; hay países que cuentan con un mayor crecimiento económico que se verá reflejado en el intento de cumplir dichas metas, sin embargo, será un factor que igualmente podrá acarrear deudas para los países que quieran enfrentar y cumplir los ODM, y aunque Latinoamérica aparentemente cuenta con una situación alentadora frente al cumplimiento de las metas, es de pensar cómo estarán entonces los otros países que no cumplen con ninguno de los objetivos del milenio.





POLÍTICA

Ahora los sabores se tornan como ideología política

En 1511 el café causó toda una revolución cuando el emir  Khair Bey cerró todas las cafeterías porque todos aquellos que tomaban café era quienes iban en contra de su gobierno e iba contra el Corán, hoy casi 500 años después, la diferencia no es mucha y el Té y el Café se toman las ideologías estadounidenses.

Aunque han pasado los años el color aún sigue siendo un punto de partida para quienes temen o piensan que el color tiene cerebro y puede decidir por un país, hoy Estados Unidos, la gran potencia de América se enfrenta a un fenómeno, deja su tradicional bipartidismo por la pluralidad de 4 ideologías que luchan hoy por defender los ideales. Se trata del Coffee Party y del Tea Party que surgen como movimientos sociales a favor o en contra  de las políticas del actual gobierno.

El primero se caracteriza por ser  movimiento liberal que ha surgido de manera espontánea en la red social de Facebook para hacer la competencia a los conservadores del Tea Party, este movimiento social nació con un espíritu de cooperación y quiere dar voz a todos aquellos estadounidense que con diferentes experiencias, edades, ideales políticos, incluso distanciados geográficamente, quieren contribuir en la política nacional y están cansados del ultraconservatismo. Y el anteriormente mencionado Tea Party es un movimiento de base conservadora conformado por centenares de organizaciones de EEUU que ha surgido en el último año en contra de lo que ellos mismos consideran las “políticas socialistas” de Obama, este movimiento tiene como base social hombres blancos de clase media golpeados gravemente  por la crisis económica.

Ahora los políticos de Estados Unidos tienen que pensar mejor cuando  les pregunten ¿prefiere Té o Café?





CULTURA

El índigo no es cuestión de moda

Los Jeans no son un mito impuesto por Estados Unidos, una muestra de pinturas que se realiza en París, demuestra que es un clásico usado en Italia desde 1670. Un recurso que caracterizaba  a las clases populares de Europa, antes que los vaqueros  llegaran a su auge.

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